domingo, 22 de febrero de 2009

Jornadas Asociación Mujeres Clara Campoamor


Os invitamos a participar en los actos, que con motivo del Día de la Mujer, queremos celebrar para mantener vivas y activas nuestras vindicaciones como mujeres.
Contamos con auténticas reivindicadoras de nuestros derechos que nos pondrán al día y estimularán nuestras ganas de seguir activas, reconociendo nuestro espacio y derechos. Gracias a Elena Simón y Marina Subirats.
Con grandisima ilusión y algo de esfuerzo abriremos nuestro Espacio Propio, Entre-todas.
También inauguraremos una exposición pública de El Voto Femenino.
Y para que las vindicaciones y reflexiones nos acompañen todo el año, presentaremos un nuevo número de Mujeres Claras.

Os esperamos a todos y todas las que queráis disfrutar con nosotras.

Cantaré cantando al viento



Pueblos de la vida
del mundo!
qué os hicieron?
Qué os han hecho?
La muerte, como una plaga,
revolotea en los techos.
a vosotros estoy,
entre barrotes y huecos.
Vuestras lágrimas serán
cadenas que se unirán
a mi cuello.
Con mis uñas de gelatina
rasgaré las vestiduras del poder

y las potencias;
con alfileres de amor y
tormentas sanadoras
y enredaderas secas de odio.

Por la vereda
carnosa
de sangre
y tormento
camináis
paso a paso,
sin mirar
al cielo.
Padre nuestro que estás entre nosotros
Siempre escribes derecho...
! Y cómo lo tuercen ellos!
F: Pellicer

domingo, 15 de febrero de 2009

misoginia en la literatura

La misoginia en el arte y la literatura.

A través del tiempo la presencia de la mujer en el ámbito literario ha sido misógina. Desde los primeros poemas de Gonzalo de Berceo, que escribe para ensalzar a la virgen, y esta salva a borrachos, delincuentes… pocas veces a mujeres. Don Juan Manuel, un mundo de hombres agrerridos, presenta a las pocas mujeres ridiculizadas: Ramaiquía es caprichosa llegando a la ridiculez y la exasperación, Doña Truhana peca de fantasiosa y paga por ello, la falsa beguina, eran las sabias de la época, pero por ello estaban endemoniadas y había que quemarlas.

En Juan Ruíz, la presencia de la mujer es aparentemente equívoca, por ejemplo, ensalza a la hembra pequeña porque en poca cantidad cabe menos veneno de lo malo lo menos.

Siempre quise a la chica más que a grande o mayor/ !escapar de un mal grande nunca ha sido un error!

Esa misma idea se repite en El Corbacho , otro clérigo de Talavera, que hacía responsables a las mujeres de todo lo malo que le pasaba al hombre, había que estar alerta para no caer en sus redes. . Si leemos bien, son estos los que quedan ridiculizados, ya que precisan de los consejos de hombres letrados para no caer en la trampa de las perversas mujeres.

En La Celestina, el diablo es ella, sin embargo, el ridículo más grande lo hace Calisto,

es casi un pelele al lado de Melibea, ser auténtic. Si leemos bien, son estos los que quedan ridiculizados, ya que precisan de los consejos de hombres letrados para no caer en la trampa de las perversas mujeres.

o pero que se suicida por amor. La madre de Melibea, Alisa, queda mal parada, incapaz de reconocer las flaquezas de su hija, y desentendiéndose de sus malas compañías.

El Romancero está plagado de violaciones, asesinatos, vejaciones, incestos, raptos.

En el siglo XVI, fray Luis de León se manifiesta como un retrógrado defensor de la mujer contrarreformista: Físicamente extenuada y emocionalmente anulada, su obra La perfecta casada se la dedica a su sobrina, en ella le induce a seguir este modelo de fiel esposa. En su tiempo hubo profeministas de renombre como Martín de Córdoba o Rodríguez del Padrón.

Si pasamos ligeramente al Barroco, la palma se la lleva Quevedo, su misoginia es patológica, dicen que por un fuerte complejo (era feo, patizambo…) Dedica poemas insultantes a las dueñas capaces de todo tipo de artimañas para cazar al hombre con el noble propósito de desplumarlo. Su Sueño del infierno es extremadamente crudo contra las féminas.

Toda esta misoginia nace de la sociedad intelectual masculina, tiene como base al pensamiento filosófico, por ejemplo a Aristóteles: La mujer es un hombre inferior;

Plinio el Viejo: El contacto con la menstuación es un veneno.

Pitágoras: El principio malo creó al caos y a la mujer.

Lucero: Las niñas empiezan a hablar y a tenerse en pie antes que los chicos porque los hierbajos siempre crecen más aprisa que la hierba buena.

Mientras la obra de estos artistas y sabios era publicada y conocida, inmiscuyéndose en las enseñanzas regladas hacían mella en las mentes de los demás, muchas mujeres que también escribían eran silenciadas, tapadas, ignoradas hasta hoy, por ejemplo ésta:

No sólo un vital aliento tu cándido entendimiento. Das al Pindo más verdor

Te exalta, sublima y dora; Con el alto lucimiento

Divino influjo mejora de tu ingenio superior

domingo, 8 de febrero de 2009

Misoginia Eclesiástica

Texto recogido y comentado por Guadalupe Sánchez Guinart

“Cuando los israelitas hicieron de Jehová un dios monoteísta quedó establecido el prototipo de macho autoritario. Las mujeres quedaron no sólo excluidas de tomar parte activa en los servicios divinos sino que se las segregó de la congregación, corrompiendo su mera presencia la moral pública. La actitud hebrea y oriental hacia las mujeres la adoptó la Iglesia cristiana con restricciones incluso más severas. Según el enfoque de la Iglesia cristiana primitiva, las mujeres no podían conseguir el estado ético-moral de los hombres porque se las tenía fundamentalmente por tentadoras lascivas, que deliberadamente hacían alarde de su cuerpo y por ello representaban una influencia maligna sobre los hombres que debía suprimirse o, por lo menos, minimizarse siempre que fuera posible. La misoginia de San Pablo y de los Padres de la Iglesia llegó tan lejos que incluso dudaron de que las mujeres pudieran ser cristianas de pleno derecho. También Lutero tiene algunas cosas reprensibles que decir al respecto. Como resultado de estos puntos de vista teológicos, en la música de Iglesia (que durante mucho tiempo fue el principal campo de la música) las partes de soprano y contralto las cantaban falsetistas, luego muchachos y, en las iglesias mas importantes, castrados. Sin embargo, debe hacerse hincapié en que la exclusión de las cantantes no fue por motivos musicales sino solo por razones morales y teológicas; la civilización judeo-cristiana envenenó a Eros, rechazando el misterio del amor y de todo aquello que fuera sexual: “La naturaleza es pecado”.
El concilio de Chalons, en 650 d.c., apartó firme y oficialmente a las mujeres del santuario y del coro. El Señor había creado al hombre a su imagen y semejanza, pero eso no siempre incluía a la mujer de la especie y la máxima de San Pablo mulier taceat in ecclesia (la mujer callada en la iglesia) se obedeció al pie de la letra. En su famosa encíclica Motu propio, sobre la música en la iglesia, el papa Pío X declaraba:” Las mujeres, al ser incapaces de ejercer el oficio litúrgico, no pueden ser admitidas en el coro”. Esta exclusión categórica fue modificada para los coros exteriores al santuario “siempre que las mujeres estuvieran lo mas apartadas posible de los hombres”. Principalmente era el “aspecto moral” el que preocupaba al clero célibe. Cinco años después de Motu propio, un decreto de la Sagrada Congregación para el Rito reafirmaba la suprema exigencia de separar a los hombres de las mujeres. Merece la pena citar el comentario de 1908 a este decreto por su ingenua respuesta: “Si fuera una cuestión de ángeles, no habría daño alguno en mezclar hombres y mujeres en el coro, pero es que estos hombres están hechos de barro”. Difícil de creer, pero Tetrazzini, la diva mundialmente famosa, cuenta en sus memorias que la mayor pena de su vida fue que no podía “agradecer a Dios la voz que me había dado cantando para Él en la iglesia”. Pío XII en su encíclica Musicae sacra disciplina, (1955) admitía que “donde no haya muchachos en número suficiente se permite que pueda cantar los textos litúrgicos un coro de hombres y de mujeres en misa mayor”. Sin embargo, el austero papa inmediatamente matizaba esta relajación del código moral añadiendo que eso sólo es permisible “si los hombres están completamente separados de las mujeres y de las jóvenes y si se evita cualquier cosa indecorosa”. ( LANG, Paul Henry: Reflexiones sobre la música, Madrid, Editorial Debate, 1998, pp. 227-228).”

Comentario:

Os mando este texto sobre la mujer, la música y la Iglesia en el que el autor deja bien claro la” cosa” que éramos las mujeres (y aún somos) para los papas, obispos y otros profesionales de la salvación de almas.
Asusta pensar lo poco que se ha movido la jerarquía eclesiástica vaticana, y en nuestro caso la Iglesia Católica española, en favor de la igualdad y los derechos de la mujer, y en la condena de la violencia machista. La Iglesia condena el asesinato y la agresión, pero también disculpa y comprende, en cierto modo, la actitud causante del daño. Actitud machista que su teología defiende para liberar al hombre de la “influencia maligna” de las “tentadoras lascivas” que “alardean de su cuerpo” incitando al pecado y a la perdición etc. etc.
Como ya sabemos todas, la retrograda Iglesia tiene mucha presencia entre nosotros, tiene mucha influencia en la educación y en la política y continuamente alardea por todas partes de su mensaje teológico y misógino.
En la Semana Santa de Orihuela, por ejemplo, el Ayuntamiento (que somos todos/as) organiza y financia en colaboración con el Obispado, una procesión en la que saca a la calle y se exhibe un conocido paso: “la Diablesa”, escultura que representa perfectamente lo “malas” que somos las mujeres y el daño que hacemos a los hombres condenándolos al infierno. En el grupo escultórico pasional destaca una “demonia” con grandes tetas, gesto de lascivia y cara de muy mala, que nos sugiere claramente el desprecio hacia la condición femenina que aún hoy late en la Iglesia en la forma de un machismo bestial y discriminatorio que nos identifica como la causa de la desdicha del hombre.
Sirva este comentario para despertar a algunas mujeres que todavía tienen los ojos cerrados y no se han dado cuenta aún por donde y de que manera se manifiesta cotidianamente ante nosotras el peor de los machismos. Protestemos
Amen.

jueves, 5 de febrero de 2009

ECONOMÍA FEMINISTA POR ENTREGAS




Capítulo 1.
La economía capitalista no ha sido jamás ni pretende serlo, feminista.
La mujer está, se necesita, es imprescindible para mantenerla, pero no existe, no pesa su capital, puesto que está inmerso en el capital social, que no se cuantifica hasta que no es preciso contratarlo y pagarlo.
La economía feminista requiere como en todo el comportamiento humano, un cambio en la visión androcéntrica ( mirada masculina en el centro del universo)que ha obviado durante lustros la capacidad y la presencia femenina en la economía global, aún a pesar de haber dado suficientes muestras magistrales de economía doméstica
.
Entre sostenibilidad de la vida humana y el beneficio capitalista, nuestra sociedad patriarcal ha optado por esto último.

¿Quién y cómo se asume esta otra parte de responsabilidad?
Habitualmente se relega esta parte a las esferas invisibilizadas del sistema económico.
Es decir, la economía en un “patriarcado capitalista blanco”, puede representarse con la imagen de un iceberg. Ejemplo que capta la idea de que para mantener la parte mercantil privilegiada, se necesitan una serie de actividades invisibles desde donde se garantice la vida.
Por tanto la actividad de las mujeres en esas esferas se califica de presente- ausente. Pretendiendo captar el doble sentido de que sus trabajos eran económicamente relevantes pero debían permanecer ocultos.
Pero ante esta situación largamente padecida, ¿Qué hacer?. Continuará......
( Cristina Carrasco)

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